¿Qué es la trocanteritis?
La trocanteritis es el término utilizado tradicionalmente para describir el dolor localizado en la cara lateral de la cadera, alrededor del trocánter mayor del fémur.
Actualmente, se prefiere el término síndrome doloroso del trocánter mayor, ya que este dolor puede tener su origen en diferentes estructuras, como las bursas trocantéreas, unas pequeñas bolsas que reducen la fricción entre los tendones y los tejidos adyacentes. La inflamación de estas bolsas se conoce como bursitis trocantérea.
Sin embargo, los estudios han demostrado que las alteraciones de los tendones de los músculos glúteo medio y menor (tendinopatía glútea) son más frecuentes que la bursitis aislada, aunque ambas pueden coexistir.

Causas y factores de riesgo de la trocanteritis
En la aparición de la trocanteritis intervienen varios factores. Uno de los principales mecanismos implicados es la sobrecarga de los tendones de los músculos glúteo medio y menor. Aunque puede afectar a cualquier persona, existen determinados factores que se asocian con una mayor frecuencia de este síndrome:
- Sexo femenino: es considerablemente más frecuente en mujeres que en hombres.
- Edad: afecta principalmente a adultos de entre 40 y 60 años.
- Sobrepeso y obesidad: se han asociado con el dolor trocantérico, aunque no se ha demostrado una relación causal directa.
- Alteraciones anatómicas: determinadas características de la forma y el funcionamiento de la cadera pueden modificar las fuerzas que soportan los tendones glúteos.
- Sobrecarga física: las actividades que aumentan la tensión o compresión de los tendones pueden desencadenar o agravar los síntomas.
Además, el síndrome doloroso del trocánter mayor se asocia frecuentemente con otros problemas musculoesqueléticos, especialmente con el dolor lumbar, aunque no necesariamente existe una relación causal entre ambos.
Síntomas de la trocanteritis
El síntoma principal de la trocanteritis es el dolor en la parte externa de la cadera, localizado alrededor del trocánter mayor del fémur, que puede extenderse por el lateral del muslo.
El dolor suele comenzar de forma progresiva y puede ser intermitente o continuo. Los síntomas más característicos son:
- Dolor al acostarse sobre el lado afectado: puede alterar el sueño y el descanso.
- Dolor con la actividad física: al caminar, correr, saltar, subir o bajar escaleras o permanecer mucho tiempo de pie.
- Dolor al estar sentado: especialmente durante mucho tiempo o con las piernas cruzadas.
- Dolor al levantarse de una silla
- Sensibilidad al tocar la zona: la presión directa sobre el trocánter mayor suele reproducir el dolor habitual del paciente.
La intensidad de los síntomas es variable y, en algunos pacientes, puede limitar considerablemente las actividades cotidianas.
¿Cómo se diagnostica la trocanteritis?
El diagnóstico de la trocanteritis es fundamentalmente clínico y se basa en la historia clínica y la exploración física.
Durante la consulta, se valoran la localización y las características del dolor, su evolución y las actividades que lo desencadenan o agravan, como caminar, subir escaleras o acostarse sobre el lado afectado.
Exploración en consulta
Durante la exploración es característico el dolor a la palpación del trocánter mayor.
Además, se realizan distintas maniobras para valorar la movilidad de la cadera y la fuerza de los músculos abductores (los que permiten separar la pierna hacia fuera), así como para comprobar si determinados movimientos reproducen el dolor habitual del paciente.
La exploración también permite orientar el diagnóstico y diferenciar la trocanteritis de otras causas de dolor de cadera, como la artrosis de cadera o los problemas de la columna lumbar, que pueden producir síntomas similares.
¿Hacen falta pruebas de imagen?
Las pruebas de imagen no suelen ser necesarias para confirmar el diagnóstico cuando los síntomas y los hallazgos de la exploración son los habituales de la trocanteritis.
Sin embargo, pueden solicitarse cuando existen dudas diagnósticas, se sospechan otras lesiones o los síntomas persisten a pesar de un tratamiento adecuado.
La radiografía permite identificar otras alteraciones óseas o articulares, mientras que la ecografía permite valorar los tendones glúteos y las bursas trocantéreas. La resonancia magnética ofrece una valoración más detallada de estas estructuras.
Tratamiento de la trocanteritis
El tratamiento de la trocanteritis es principalmente conservador (sin cirugía) y se basa en la adaptación de la actividad física y el ejercicio terapéutico. En casos seleccionados, podría ser beneficiosa una infiltración.
El objetivo es aliviar el dolor, mejorar la función de los músculos glúteos y recuperar progresivamente las actividades habituales.
Adaptación de la actividad física
Es importante reducir temporalmente las actividades y posturas que aumentan el dolor, especialmente aquellas que provocan una compresión mantenida de los tendones glúteos.
Se recomienda evitar las posturas que provoquen dolor, como dormir sobre el lado afectado o cruzar las piernas
También puede ser necesario adaptar temporalmente actividades como caminar largas distancias o subir escaleras.
No se recomienda el reposo absoluto, sino ajustar la actividad a la tolerancia del paciente.
Ejercicio terapéutico
El ejercicio terapéutico es uno de los pilares fundamentales del tratamiento. Consiste en un programa progresivo de ejercicios para la troncateritis dirigidos a fortalecer los músculos abductores de la cadera y mejorar la capacidad de sus tendones para soportar las cargas.
Los ejercicios deben adaptarse a las características y evolución de cada paciente, aumentando progresivamente su intensidad.
Medicación para el dolor
Los analgésicos y antiinflamatorios pueden utilizarse para aliviar el dolor, especialmente durante las fases más sintomáticas.
Sin embargo, su efecto es principalmente sintomático y no sustituyen al tratamiento basado en el ejercicio y la adaptación de la actividad física.
Infiltraciones
Las infiltraciones consisten en administrar una sustancia directamente en la zona que se quiere tratar.
Las infiltraciones de corticoides pueden proporcionar alivio del dolor a corto plazo en determinados pacientes. Sin embargo, sus beneficios a largo plazo son limitados y no sustituyen a un programa adecuado de educación y ejercicio.
Otra opción son las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP), un tratamiento que utiliza componentes de la propia sangre del paciente. Aunque algunos estudios han observado beneficios, los resultados son variables y su eficacia a largo plazo sigue siendo incierta.
Las infiltraciones pueden valorarse en casos seleccionados, teniendo en cuenta los síntomas y la respuesta al tratamiento conservador.
Cirugía de la trocanteritis
La mayoría de los pacientes mejoran con las medidas conservadoras mencionadas anteriormente, por lo que no es frecuente que sea necesaria una intervención quirúrgica.
Cuando los síntomas limitan las actividades cotidianas y no mejoran con el tratamiento conservador, puede plantearse una intervención quirúrgica, especialmente si existen roturas de los tendones glúteos.
El tipo de cirugía dependerá de la lesión responsable del síndrome doloroso del trocánter mayor.
¿Cuánto dura la trocanteritis?
La duración de la trocanteritis es variable y no existe un tiempo fijo de recuperación. Algunos pacientes experimentan mejoría en pocas semanas, mientras que en otros el dolor puede persistir durante meses.
Aunque la mayoría de los pacientes mejoran con el tratamiento conservador, en algunos casos los síntomas pueden hacerse crónicos y prolongarse durante años.
El ejercicio terapéutico y la adaptación de la actividad física son fundamentales para reducir los síntomas y mejorar progresivamente la función de la cadera.
¿Cuándo consultar con un traumatólogo?
Es recomendable consultar con un traumatólogo cuando el dolor en la cara lateral de la cadera persiste, interfiere con las actividades cotidianas o dificulta el descanso nocturno.
También conviene realizar una valoración especializada cuando los síntomas no mejoran con el tratamiento conservador o existen dudas sobre el diagnóstico.
Si tienes dolor de cadera, en mi consulta de traumatología de cadera puedo estudiar tu caso, identificar la causa del dolor y valorar las opciones de tratamiento más adecuadas.
Preguntas frecuentes
La trocanteritis provoca dolor en la cara lateral de la cadera, sobre el trocánter mayor del fémur y en ocasiones puede extenderse hacia el glúteo o descender por la cara externa del muslo hasta la rodilla.
Sí, puede afectar a la cadera izquierda, a la derecha o a ambas al mismo tiempo, aunque lo más habitual es que se presente en un solo lado.
Conviene evitar las posturas que aumentan la presión sobre los tendones glúteos, como cruzar las piernas o dormir sobre el lado afectado, y reducir temporalmente las actividades que aumenten el dolor.
Los ejercicios deben adaptarse a los síntomas y a la evolución de cada paciente, evitando temporalmente aquellos que aumenten significativamente el dolor.
Se puede seguir caminando, ajustando la duración y la intensidad de los paseos a los síntomas y reduciéndolas temporalmente si aumenta el dolor.
Tanto el frío como el calor pueden utilizarse para aliviar temporalmente las molestias, aunque ninguno ha demostrado ser superior al otro. Una pauta razonable es aplicar frío tras los episodios de dolor agudo o después de la actividad y calor antes de los ejercicios o para aliviar la rigidez.
En ambos casos, es importante utilizar una barrera de protección, ya que el contacto directo con la fuente de frío o calor puede lesionar la piel.
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