¿Qué es el dedo en resorte?
El dedo en resorte, también conocido como dedo en gatillo, es un trastorno frecuente de los dedos de la mano que dificulta o bloquea su movimiento normal.
Los tendones flexores de los dedos se encuentran pegados al hueso gracias a estrucuturas fibrosas conocidas como poleas.
En el dedo en resorte existe una diferencia de tamaño entre el tendón flexor, que está engrosado, y la primera polea (A1), que suele estar estrechada. Como consecuencia, el tendón no se desliza con normalidad y aparece un chasquido o bloqueo al mover el dedo.

Causas del dedo en gatillo
La causa exacta del dedo en resorte es desconocida, aunque se han identificado algunos factores de riesgo. Es más frecuente en personas con diabetes, en mujeres y entre los 40 y 60 años.
Además, es más frecuente en personas con otras enfermedades de la mano, como el síndrome del túnel carpiano o la rizartrosis.
Síntomas del dedo en resorte
El principal motivo de consulta es la dificultad para mover el dedo, y el paciente suele describir que “se le engancha el dedo”.
Otros síntomas que pueden aparecer son:
- Resalte o chasquido al mover el dedo.
- Nódulo palpable en la palma de la mano.
- Dolor con la palpación del nódulo.
En fases más avanzadas pueden aparecer:
- Dificultad para doblar o estirar completamente el dedo.
- Bloqueo del dedo en flexión que obliga a ayudar con la otra mano para estirarlo.
Diagnóstico del dedo en resorte
El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica y la exploración física.
En la historia clínica, el paciente cuenta que el dedo “se engancha” o presenta dificultad para moverlo.
Durante la exploración se puede observar un chasquido al doblar y estirar el dedo, así como un nódulo palpable en la palma que puede ser doloroso. En casos avanzados bloqueo del dedo en flexión.
No suelen ser necesarias las pruebas complementarias para el diagnóstico, únicamente si existen dudas diagnósticas.
Tratamiento del dedo en resorte: opciones disponibles
El tratamiento del dedo en resorte no es igual en todos los casos. Debe individualizarse según la intensidad de los síntomas, el grado de bloqueo, el tiempo de evolución y las características de cada paciente. Una valoración en una consulta de traumatología de mano puede ayudar a orientar la opción más adecuada.
Tratamiento conservador
En fases iniciales, cuando los síntomas son leves, se recomienda un tratamiento conservador que incluye reposo, evitar actividades que provoquen molestias y el uso de antiinflamatorios.
Infiltración de corticoides
Está indicada cuando falla el tratamiento conservador o en pacientes con síntomas más intensos.
Consiste en una inyección en la palma, a nivel de la polea A1 del dedo afectado, que puede resolver los síntomas y evitar la cirugía en muchos casos.
La infiltración con corticoides es menos efectiva en personas con diabetes y puede provocar una elevación de la glucemia durante varios días tras la inyección.
Cirugía del dedo en resorte: cuándo es necesaria
Está indicada cuando los síntomas reaparecen tras la infiltración.
La cirugía consiste en abrir la polea A1. Se realiza con anestesia local y sin necesidad de ingreso, por lo que el paciente se marcha el mismo día a casa.
Se puede realizar de forma abierta, con una pequeña incisión, o de manera percutánea guiada por ecografía.
La técnica abierta permite ver directamente la polea, lo que facilita su liberación completa y ayuda a identificar y proteger estructuras importantes como los nervios digitales. Como inconvenientes, es más invasiva y deja una pequeña cicatriz.
Tras la cirugía, la recuperación suele ser rápida y es importante mover el dedo desde el primer momento. La incorporación al trabajo depende del tipo de actividad, aunque en la mayoría de los casos es temprana.
Riesgos de la operación del dedo en resorte
La cirugía del dedo en resorte es un procedimiento seguro y con una alta tasa de éxito, aunque, como cualquier intervención, puede tener algunas complicaciones.
La complicación más frecuente es la persistencia del resorte, que suele deberse a una liberación incompleta de la polea. En estos casos, el paciente puede seguir notando que el dedo “se engancha” tras la cirugía.
De forma menos frecuente, el problema puede reaparecer con el tiempo.
Existe un pequeño riesgo de lesión de estructuras cercanas, como los nervios digitales o los tendones flexores, especialmente en la liberación percutánea.
Con la cirugía abierta pueden aparecer molestias en la cicatriz o adherencias, aunque generalmente son leves.
En conjunto, estas complicaciones son poco frecuentes y la gran mayoría de los pacientes presenta una resolución completa de los síntomas tras la cirugía.
Bibliografía
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