La rotura de menisco es un motivo frecuente de consulta médica.
Si estás leyendo esto, probablemente sospechas que tienes una lesión meniscal o ya te la han diagnosticado. En esta entrada encontrarás información útil para entender estas lesiones y su tratamiento.
Empezaremos con un breve repaso anatómico que te ayudará a comprender mejor como se tratan estas lesiones y sus posibilidades de curación.
¿Qué son los meniscos y para qué sirven?
Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas localizadas en la rodilla, entre el fémur y la tibia. Hay dos en cada rodilla, uno medial y otro lateral, tienen forma de semiluna vistos desde arriba.
Se dividen en 3 partes: cuerno anterior, cuerpo y cuerno posterior.



imágenes obtenidas y modificadas de Melrose J. Tissues. Cells. 2019.
Vascularización
Para que un tejido cicatrice necesita recibir sangre, y los meniscos no son una excepción.
En los meniscos, los vasos sanguíneos llegan solo a la parte externa del menisco (la más cercana a la piel), la zona interna carece de irrigación directa.
Es por esto que la zona externa del menisco tiene mayor capacidad de curación y esta disminuye conforme nos acercamos a la zona más interna, donde la capacidad de curación es casi nula.
La imagen de la izquierda muestra un corte de frente (coronal), del menisco. Tiene forma de cuña cuya base se orienta hacia fuera.
La imagen de la derecha representa la distribución de los vasos sanguíneos: abundantes en la zona externa y ausentes en la interna.

imagen derecha: vascularización del menisco, con vasos sanguíneos en la zona externa e inexistentes en la interna.
Según su vascularización (cantidad de vasos sanguíenos), el menisco se divide en 3 zonas:
- Zona 1 (roja): bien vascularizada; mayor capacidad de curación.
- Zona 2 (blanca-roja): vascularización intermedia; curación posible, sobre todo en jóvenes.
- Zona 3 (blanca): sin vasos sanguíneos; curación muy limitada.
Funciones del menisco
Las principales funciones del menisco son:
- Amortiguación: absorben impactos y reducen la carga sobre la rodilla.
- Aumento de la congruencia articular: reparten el peso entre fémur y tibia, protegiendo el cartílago del desgaste y retrasando la artrosis.
- Estabilidad: Aunque no es su función principal, ayudan a mantener la estabilidad de la rodilla, especialmente el menisco medial.
¿Por qué se rompe el menisco?
Las roturas meniscales se dividen en 2 tipos: traumáticas y degenerativas.
- Roturas traumáticas: se producen sobre meniscos previamente sanos y suelen producirse durante la práctica deportiva.
El mecanismo más común es una torsión de la rodilla mientras el pie permanece fijo en el suelo.
Es habitual en deportes con movimientos bruscos y cambios de dirección, como el fútbol.

- Roturas degenerativas: se producen sobre meniscos desgastados por la edad.
Gestos repetidos como arrodillarse, agacharse o subir escaleras pueden sobrecargar un menisco desgastado y favorecer su rotura.
Síntomas de una rotura de menisco
Una rotura meniscal puede causar distintos síntomas, aunque no siempre se presentan todos a la vez. Los más frecuentes son:
- Dolor en la línea articular: sobre todo en la parte posterior, ya que los cuernos posteriores son los que se lesionan con más frecuencia
- Dolor al usar escaleras: especialmente al bajarlas.
- Bloqueo: algunas roturas impiden extender completamente la rodilla, aunque no ocurre en todos los casos.
- Derrame articular: puede aparecer tras una rotura traumática o reaparecer de forma intermitente en casos degenerativos.
- Sensación de fallo o chasquidos en la de la rodilla
Diagnóstico: cómo saber si tienes una rotura de menisco
Para diagnosticar una rotura meniscal se combinan 3 elementos: la historia clínica, la exploración física y las pruebas complementarias.
1. Historia clínica:
El primer paso es la entrevista médica, donde el paciente explica el motivo de su consulta.
En roturas traumáticas, el paciente suele recordar el momento exacto de la lesión y cómo ocurrió. Suele tratarse de personas jóvenes.
En cambio, si el paciente tiene entre 40 y 60 años, molestias de larga evolución, episodios ocasionales de hinchazón y no recuerda un traumatismo claro, probablemente se trate de una rotura degenerativa.
2. Exploración física:
Durante la exploración se valora:
- Deformidades visibles.
- Puntos dolorosos: sobre todo en la línea articular.
- Presencia de bloqueos articulares.
- Tests específicos como el de Apley o McMurray, que aplican presión sobre los meniscos para detectar dolor o bloqueo, lo que puede indicar una rotura meniscal.

La exploración física es clave para orientar el diagnóstico, pero no basta por sí sola para confirmarlo. Para ello se requieren pruebas de imagen.
3. Pruebas de imagen
Con las pruebas de imagen se puede confirmar el diagnóstico de rotura meniscal.
Radiografía: suele ser la primera prueba. Es rápida y permite valorar el estado general de la articulación.
Resonancia magnética: es la prueba más precisa para confirmar la rotura, conocer su localización y clasificar el tipo de lesión

¿Cuál es el tratamiento de la rotura de menisco?
El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico, y la elección depende de varios factores:
- Tipo de rotura: traumática o degenerativa
- Localización: las roturas en la zona roja (más vascularizada) tienen más capacidad de cicatrización.
- Lesiones asociadas: por ejemplo, si hay una rotura del ligamento cruzado anterior además de la meniscal.
- Tipo de la rotura: las roturas complejas son más difíciles de reparar que las longitudinales.
- Extensión de la rotura
- Bloqueo: si la rodilla no se puede extender por completo, puede ser necesaria una cirugía.
- Edad: con el paso del tiempo, el menisco se desgasta, lo que dificulta su reparación.
En definitiva, el tratamiento de una rotura meniscal debe individualizarse según el tipo de rotura, los síntomas, la edad y el nivel de actividad. La valoración por un traumatólogo de rodilla puede ayudar a orientar la opción más adecuada en cada caso.
1. Tratamiento en la fase aguda
En la fase inicial tras una rotura meniscal, el objetivo es controlar el dolor y la inflamación. El tratamiento consiste en:
- Hielo
- Vendaje compresivo
- Elevación de la pierna
- Punción y aspiración del derrame: en casos de gran inflamación que impide mover la rodilla y no mejora con el tratamiento inicial
- Reposo: sin apoyar peso sobre la pierna afectada.
- Antiinflamatorios: de manera puntual.
- Si hay bloqueo: puede intentarse desbloquear la rodilla con anestesia local intraarticular y manipulación. Si no se consigue, puede ser necesaria una cirugía urgente. Este tipo de bloqueo es típico de las roturas en asa de cubo.
Esta fase suele durar entre 2 y 7 días, tras los cuales se reevalúa al paciente.
Según la evolución y la exploración, se decide si es necesario realizar pruebas de imagen para confirmar el tipo de rotura, ya que no todas requieren cirugía
2. Tratamiento conservador
Según el consenso publicado en 2019 por la Sociedad Europea de Traumatología Deportiva, Cirugía de Rodilla y Artroscopia (ESSKA por sus siglas en ingles), el tratamiento conservador está indicado en los siguientes casos:
- Roturas degenerativas
- Roturas complejas
- Roturas longitudinales pequeñas en la zona roja: suelen cicatrizar con reposo.
- Presencia de artrosis de rodilla
- Ausencia de bloqueo: si la rodilla no se puede extender por completo y no se consigue desbloquear, puede ser necesaria una cirugía.
El consenso ESSKA establece que el tratamiento conservador incluye:
- Fisioterapia: debe iniciarse en cuanto el dolor lo permita. Su objetivo es recuperar la movilidad de la rodilla y fortalecer la musculatura, especialmente cuádriceps e isquiotibiales. Te explico que ejercicios puedes hacer y como realizarlos en casa.
- Modificar la actividad: evitando gestos que produzcan dolor.
- Pérdida de peso en personas con sobrepeso, reduce la carga sobre la articulación y mejora los síontomas.
- Medicación analgésica: de manera puntual, para disminuir el dolor y poder realizar los ejercicios de fisiterapia.
- Infiltraciones intraarticulares: no son curativas, pero pueden ser útiles en pacientes con síntomas persistentes.
La mejoría clínica suele notarse tras 12 semanas de fisioterapia, aunque la recuperación funcional puede prolongarse hasta 6 meses, sobre todo en roturas degenerativas.
3. Tratamiento quirúrgico
En algunos casos, la cirugía es la mejor opción para tratar una rotura meniscal. Según el consenso ESSKA, debe considerarse en los siguientes casos:
- Bloqueo de la rodilla: que impide su extensión completa.
- Roturas meniscales reparables en pacientes jóvenes o activos: especialmente en la zona periférica vascular, donde la reparación tiene mayor probabilidad de éxito.
- Lesiones asociadas: como rotura del ligamento cruzado anterior.
- Fracaso del tratamiento conservador: si tras un periodo de rehabilitación (al menos 3 meses) persisten dolor y disfunción.
Las principales opciones quirúrgicas son la reparación del menisco (mediante sutura) o la extirpación parcial (meniscectomía parcial)
Ambas técnicas se realizan mediante artroscopia. Para ello, se hacen dos pequeñas incisiones: por una se introduce una cámara en la articulación y por la otra, los instrumentos quirúrgicos
Reparación del menisco
Siempre que sea posible, se debe optar por una reparación meniscal, especialmente en pacientes jóvenes o activos, con roturas traumáticas o que afecten la zona periférica vascularizada.
La reparación se asocia a mejores resultados menor riesgo de artrosis a largo plazo en comparación con la meniscectomía parcial.

¿Cómo es la recuperación tras una reparación meniscal?
El consenso de la ESSKA, recomienda protocolos individualizados, según el tipo de lesión y de reparación , evitando la carga completa inmediata tras la reparación meniscal.
- descarga o carga parcial las primeras semanas, hasta alcanzar una carga completa entre la 4ª y 6ª semana.
- Movilidad: durante las primeras 4-6 semas, se limita la flexión hasta alcanzar progresivamente una flexión de 90º. En ocasiones con ayuda de una rodillera
- Rehabilitación: enfoncada en disminuir dolor, ganar fuerza, estabilidad.
- Retorno a la actividad deportiva: de 4 a 6 meses, en función de la evolución del paciente y tipo de deporte.
Meniscectomia parcial
La meniscectomía parcial consiste en eliminar la parte dañada del menisco. Se reserva para casos en los que la reparación no es posible, como en roturas complejas en la zona no vascularizada del menisco.
En casos seleccionados, especialmente en lesiones degenerativas, la meniscectomía parcial puede ser considerada tras el fracaso del tratamiento conservador, aunque la evidencia muestra beneficios limitados sobre la fisioterapia en la mayoría de los casos.
El objetivo es resecar solo el tejido meniscal dañado, preservando la mayor cantidad posible de menisco ya que distribuye la carga, absorbe impactos.
La pérdida de tejido meniscal aumenta la carga sobre la articulación, lo que eleva el riesgo de desarrollar artrosis, incluso cuando solo se reseca una parte.

¿Cómo es la recuperación tras una meniscectomía parcial?
Tras una meniscectomía, los cuidados postquirúrgicos suelen ser menos restrictivos que tras una sutura meniscal, y la recuperación suele ser más rápida.
- Carga de peso: se permite apoyo completo inmediato
- Movilización: sin restricciones; se anima al paciente a mover la rodilla desde el primer momento
- Rehabilitación: se centra en ganar fuerza y movilidad y a un retorno progresivo a la actividad deportiva.
- Retorno a la actividad deportiva: suele demorarse unas semanas. Siempre que haya ausencia de dolor y de derrame
La meniscectomía parcial permite una recuperación más rápida que la reparación meniscal, pero está asociada a un mayor riesgo de desgaste articular y artrosis a largo plazo.
Preguntas frecuentes
Dolor al caminar o al bajar escaleras, hinchazón, chasquidos y, a veces, bloqueo de la rodilla.
👉 Ver más sobre los síntomas de la rotura de menisco.
El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y pruebas de imagen como la resonancia magnética.
👉 Cómo se diagnostica una rotura de menisco.
No siempre. Muchas roturas, sobre todo degenerativas o pequeñas, pueden tratarse de forma conservadora con fisioterapia.
👉 Tratamiento conservador: cuándo y cómo.
Los ejercicios se centran en recuperar la movilidad y fortalecer cuádriceps e isquiotibiales.
👉 Tabla de ejercicios para rotura de menisco.
La mejoría suele notarse hacia las 12 semanas de fisioterapia; la recuperación funcional completa puede alargarse hasta 6 meses, sobre todo en roturas degenerativas.
Depende del tipo de intervención:
– Reparación meniscal: entre 4 y 6 meses, con rehabilitación progresiva.
– Meniscectomía parcial: el retorno es más rápido, en unas semanas, si no hay dolor ni inflamación.
La meniscectomía parcial alivia síntomas a corto plazo, pero al reducir tejido meniscal disminuye la protección del cartílago y aumenta el riesgo de artrosis a largo plazo.
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