¿Qué es una fractura de cadera?
La fractura de cadera es la rotura de la parte superior del fémur, en la zona donde este hueso se une a la pelvis para formar la articulación de la cadera.
La mayoría de las fracturas de cadera ocurren en personas mayores tras una caída leve, normalmente desde su propia altura.
En las personas mayores, los huesos suelen tener menor densidad mineral y, a menudo, osteoporosis, lo que los vuelve más frágiles. Por eso, un golpe leve puede ser suficiente para provocar una fractura de cadera.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante la exploración física y la radiografía.
El caso más típico es el de un paciente anciano que sufre una caída y es incapaz de caminar tras el traumatismo.
Al examinar al paciente acostado, es habitual encontrar la pierna lesionada más corta que la sana y el pie girado hacia afuera (rotación externa) y separado de la otra pierna (abducción).
En la gran mayoría de casos, la radiografía confirma la fractura de cadera.
Tipos de fractura de cadera
Las fracturas de cadera se clasifican según la parte del fémur que se vea afectada, ya que el tratamiento varía en cada caso. Se distinguen tres tipos:
- Fractura subcapital: se localiza en el cuello del fémur.
- Fractura pertrocantérea: se produce en la región del trocánter del fémur.
- Fractura subtrocantérea: ocurre por debajo del trocánter menor.

Tratamiento de la fractura de cadera
En la mayoría de los casos, el tratamiento es quirúrgico y se individualiza según la edad del paciente, su estado de salud previo y el tipo de fractura.
Fractura subcapital
En este tipo de fractura, la irrigación sanguínea de la cabeza del fémur puede verse afectada, sobre todo si está desplazada. Existen diversas opciones de tratamiento:
- Fijación con tornillos: se utiliza sobre todo en fracturas no desplazadas en pacientes jóvenes, con el objetivo de conservar la cabeza del fémur. Sin embargo, existe riesgo de necrosis.
- Prótesis de cadera: en personas mayores de 65 años, especialmente si la fractura está desplazada, suele ser el tratamiento más habitual.

Fractura pertrocantérea y subtrocantérea
En este tipo de fracturas, la irrigación de la cabeza del fémur no se ve afectada, por lo que no es necesario reemplazar la articulación con una prótesis.
El tratamiento habitual consiste en fijar el hueso con un clavo y tornillos colocados dentro del fémur.

Tratamiento conservador
La mayoría de las fracturas de cadera se tratan con cirugía. El tratamiento conservador, es decir, no operar, se reserva para casos excepcionales.
Puede valorarse en personas con enfermedades graves, demencia avanzada o que ya no caminaban antes de la fractura, cuando el riesgo de operar supera los posibles beneficios.
En estos casos, el objetivo no es recuperar la función, sino aliviar el dolor y ofrecer el mayor confort posible.
Este enfoque se asocia con peores resultados y mayor mortalidad, por lo que no suele ser la opción recomendada en la mayoría de los casos.
Rehabilitación tras una fractura de cadera
La rehabilitación comienza de forma precoz, generalmente en las primeras 24 horas después de la cirugía.
El objetivo es recuperar la movilidad, evitar complicaciones derivadas del encamamiento y ayudar al paciente a recuperar la mayor autonomía posible.
Postoperatorio inmediato
La movilización debe iniciarse lo antes posible. Comienza con ejercicios en la cama, continúa con sentarse en una silla y, finalmente, con caminar usando un andador.
El objetivo es conseguir la deambulación con andador en las primeras 24–48 horas, momento en el que puede valorarse el alta hospitalaria, siempre que el estado clínico del paciente lo permita.
Rehabilitación en casa
Tras el alta hospitalaria, la rehabilitación debe continuar en casa o en el entorno habitual del paciente. El objetivo es mejorar la movilidad, ganar fuerza y recuperar la mayor autonomía posible.
La rehabilitación en casa se basa principalmente en fisioterapia, con ejercicios enfocados a recuperar fuerza, equilibrio y autonomía en actividades cotidianas como levantarse, sentarse o caminar dentro del hogar.
Evita nuevas fracturas
Después de una fractura de cadera, es clave tomar medidas para prevenir nuevas fracturas, ya que hay varios factores de riesgo que deben corregirse.
- osteoporosis: debilita los huesos y aumenta mucho el riesgo de sufrir otra fractura. Detectarla y tratarla bien es clave tras una fractura de cadera.
- Prevención de caídas: mejorar el equilibrio, usar bastones o andadores y adaptar la casa (retirar obstáculos, mejorar la iluminación y corregir problemas de visión) ayuda a reducir el riesgo de una nueva fractura.
- Nutrición: una dieta adecuada, con aporte suficiente de calcio y vitamina D, junto con hábitos saludables, ayuda a mantener los huesos fuertes y prevenir futuras fracturas.
Pronóstico de la fractura de cadera
La fractura de cadera es una lesión grave con un importante impacto en la salud y la autonomía, especialmente en personas mayores. Su pronóstico varía según diversos factores.
Una parte de los pacientes no recuperan la movilidad que tenían antes y suelen perder parte de su independencia, necesitando ayuda para caminar o realizar actividades cotidianas
Además, se asocia a un aumento de la mortalidad, especialmente durante el primer año, relacionado con el estado de fragilidad y las enfermedades previas del paciente
El pronóstico es mejor en personas que:
- Tenían buena movilidad y autonomía antes de la fractura.
- Son operados pronto, idealmente en las primeras 24–48 horas.
- Inician una rehabilitación temprana y continuada.
- Reciben una atención completa, que incluye rehabilitación, prevención de caídas y tratamiento de la osteoporosis.
En cambio, la edad avanzada, las enfermedades crónicas, la dependencia previa y los retrasos en el tratamiento se asocian a peores resultados.
Aun así, con una atención adecuada, muchas personas pueden volver a caminar, al menos con ayuda, y mejorar su calidad de vida.
Preguntas frecuentes
Es la rotura de la parte superior del fémur, en la zona donde este hueso se une a la pelvis, es más habitual en personas mayores tras una caída leve.
En la mayoría de casos se trata mediante cirugía. Según el tipo de fractura se coloca una prótesis de cadera o se estabiliza la fractura con un clavo y tornillos.
Generalmente en las primeras 24 horas tra la cirugía. El objetivo es conseguir que el paciente camine con andador en las primeras 24–48 horas.
El pronóstico varía según el estado de salud previo del paciente, no obstante, es una lesión grave con riesgo de pérdida de autonomía y mortalidad, aunque una cirugía precoz y una rehabilitación adecuada mejoran las posibilidades de recuperación.
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