¿Qué es un encondroma?
Un encondroma es un tumor óseo benigno formado por cartílago hialino. Es el tumor óseo más frecuente en la mano.
También puede localizarse en huesos largos como el húmero, el fémur o la tibia, aunque en estas localizaciones el tumor benigno más habitual es el osteocondroma.
La mayoría de los encondromas son lesiones únicas, pero en casos muy poco frecuentes pueden aparecer múltiples, como ocurre en la enfermedad de Ollier o el síndrome de Maffucci.
Causas
El encondroma se origina por un pequeño “fallo” en el proceso de formación del hueso durante el crecimiento
Un grupo de células de cartílago no se transforma en hueso maduro, sino que queda atrapado dentro del hueso ya formado. Es como una pequeña “isla” de cartílago alojada en un hueso normal
Síntomas
La inmensa mayoría de los encondromas no producen síntomas y se detecta de forma fortuita en estudios de imagen solicitados por otras razones.
En los pocos casos en que causan síntomas, estos pueden ser:
- Fractura patológica: ocurre porque el tumor debilita la estructura del hueso, lo que facilita que se rompa ante traumatismos
- Dolor: suele deberse a una fractura patológica, ya que el encondroma por sí solo rara vez provoca dolor.
- Deformidad: puede aparecer en casos de encondromas múltiples, como en la enfermedad de Ollier o el síndrome de Maffucci. De forma excepcional, también puede observarse en encondromas solitarios de gran tamaño en huesos de la mano.

Hellerhoff, CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons
Diagnóstico
El diagnóstico es fundamentalmente radiológico. En la mayoría de los casos, es suficiente una radiografía simple, que muestra una lesión con características típicas de un encondroma.
En la exploración física no hay dolor a la palpación directa salvo que exista una fractura patológica.

Radiografía de una paciente que acude a consulta por dolor de rodilla debido a artrosis. El hallazgo de un encondroma en la tibia fue incidental.
Caso cortesia de Henry Knipe, Radiopaedia.org.
Si existen dudas en el diagnóstico, puede solicitarse un TAC o una resonancia magnética, aunque en la mayoría de los casos no es necesario
¿Puede malignizar el encondroma?
Un encondroma puede transformarse en un condrosarcoma (tumor maligno), aunque el riesgo de malignización es muy bajo: se estima que menos del 1 % de los encondromas solitarios llega a malignizar.
En casos de encondromatosis múltiple, como en la enfermedad de Ollier o el síndrome de Maffucci, el riesgo de malignización es mayor.
Signos de alarma
Aunque la transformación maligna de un encondroma es poco frecuente, existen signos de alarma que pueden hacer sospecharla:
- Dolor: persistente y localizado, que aumenta con la palpación directa y no se justifica por otras causas como artrosis o una fractura patológica
- Cambios en la radiografía:
- Aumento de tamaño
- Cambios en el aspecto de la lesión
- Erosión importante del hueso
- Aparición de un bulto sobre la zona donde se localiza el encondroma.
Si aparece alguno de estos signos, es importante estudiar el caso con más detalle para descartar un tumor más agresivo.
En estos casos, pueden solicitarse pruebas como un TAC, una resonancia magnética o una gammagrafía ósea, según el contexto clínico.
Tratamiento
El tratamiento de los encondromas solitarios asintomáticos, que son la inmensa mayoría, consiste únicamente en vigilancia clínica y radiológica.
Vigilar un encondroma consiste en realizar radiografías periódicas para comprobar que no presenta cambios con el tiempo. Si la lesión se mantiene estable y no hay signos de alarma, el riesgo de malignización es extremadamente bajo.
No existe un consenso claro sobre la frecuencia de estos controles ni sobre la duración del seguimiento.
En los casos de encondromatosis múltiple (enfermedad de Ollier y síndrome de Maffucci), el seguimiento debe ser más estrecho debido al mayor riesgo de transformación maligna.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se indica en casos de lesiones sintomáticas, en crecimiento, con fractura patológica o con características que sugieren malignidad.
El tratamiento quirúrgico se individualiza según la localización y las características de la lesión. En general, consiste en acceder al interior del hueso y retirar el tejido del encondroma, preservando al máximo el hueso sano circundante.
Tras eliminar la lesión, el espacio que queda dentro del hueso suele rellenarse con injerto óseo o con cemento óseo para reforzar la estructura y reducir el riesgo de fractura.
En casos concretos, si el hueso queda debilitado, puede ser necesario añadir material de fijación para aportar mayor estabilidad.
Preguntas frecuentes
Es un tumor óseo benigno formado por cartílago. Es muy frecuente en los huesos de la mano, aunque también puede aparecer en otras partes del cuerpo.
La mayoría de los casos se diagnostican de forma casual al realizar una radiografía por otro motivo, como un traumatismo o dolor articular. Para el diagnóstico suele ser suficiente una radiografía.
La inmensa mayoría no produce síntomas. Cuando aparecen, pueden incluir dolor, fracturas o deformidades.
Sí, pero el riesgo es extremadamente bajo, inferior al 1 %. Existen signos de alarma que pueden hacer sospechar una transformación maligna.
👉 Consulta los signos de alarma
En la mayoría de los casos, basta con controles periódicos mediante radiografías, sin necesidad de tratamiento quirúrgico.
La cirugía está indicada si el tumor causa síntomas, crece, provoca una fractura o muestra signos de posible malignidad.
👉 Más información sobre el tratamiento quirúrgico
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